
En Ponteedra, en las ruinas de la antigua Iglesia de San Domingos, se encuentra un miliario, una de las razones de ser de nuestra organización, y una calurosa noche de Julio, mientras en las ruinas de la mencionada iglesia, un cuarteto de cuerda amenizaba la noche a multitud de gente que allí se había congregado, yo, Breogan el Retratista, hacía un alto en mis bien merecidas vacaciones y procedía a su liberación para la causa.
Son surcos del azar los caminos
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